El cultivo de aloe vera es relativamente sencillo ya que no es una planta exigente y se adapta muy bien a climas secos. Su gran amenaza son las heladas y el exceso de humedad por lo que tradicionalmente se ha producido en lugares donde el clima no es extremo para asegurar un buen desarrollo de la planta. Aunque estas variables no son las únicas que hay que tener en cuenta a la hora de cultivar aloe vera. Los nutrientes de la tierra son esenciales para que la planta se desarrolle en excelentes condiciones. Y , sobre todo, los macronutrientes.

Y prueba de ello es este estudio que se realizó en Venezuela por prestigiosos científicos de la Universidad de Oriente en el que se demostró que el aloe vera necesita para su desarrollo ciertos macronutrientes como son el nitrógeno (-N), fósforo (-P), potasio (-K), calcio (-Ca), magnesio (-Mg) o azufre (-S) y si tiene deficiencia de alguno de ellos sufre trastornos en su desarrollo. “Las condiciones de cultivo pueden afectar la composición del gel (Yaron, 1991; Genet y Van Shooten, 1992; Lee et al., 1996), la concentración de pigmentos en las hojas (Díaz et al., 1990) y el rendimiento (Peña et al., 2000)”, se explica en dicho estudio.

Lo interesante de este estudio, además de lo evidente, es que gracias a él se puede saber de qué macronutriente es deficitaria la planta por los trastornos que presente en su desarrollo. Así, se concluyó que “el aloe vera necesita todos los macronutrientes estudiados para un desarrollo óptimo. Los síntomas visuales específicos para la carencia de cada macronutriente facilitan la identificación de condiciones nutricionales en el campo”.

Síntomas ante la falta de macronutrientes

Deficiencia de nitrógeno (-N): “hubo escaso crecimiento y síntomas generalizados tales como hojas rojizas con ápices necrosados en las más viejas, y raíces abundantes, largas y engrosadas”.

Deficiencia de fósforo (-P): “afectó el crecimiento, pero el síntoma más evidente fue la coloración verde brillante en las hojas más jóvenes y clorosis apical en las más viejas; las raíces fueron escasas y alargadas”.

Deficiencia de potasio (-K): “afectó el crecimiento, causó la necrosis basípeta en hojas más antiguas (basales), mientras que las hojas jóvenes conservaban un color verde-azulado. Además, las hojas crecieron curvadas hacia abajo y las raíces fueron cortas, delgadas y frágiles”.

Deficiencia de calcio (-Ca): “mostraron en general un buen desarrollo, con ligeras manchas cloróticas cercanas a la base en hojas intermedias. También se observaron raíces cortas y engrosadas, y la formación de hijuelos”.

Deficiencia de magnesio (-Mg): “la mayoría de las plantas se desarrollaron normalmente, pero al final del experimento las hojas más antiguas mostraron depresiones que se iniciaron con manchas cloróticas irregulares sobre toda la superficie adaxial, así como necrosis apical; las raíces fueron cortas. En este tratamiento algunas plantas murieron”.

Deficiencia de azufre (-S): “tuvieron mediano desarrollo, hojas verde claro, gruesas en la porción basal y más cortas en el ápice; las hojas más viejas manifestaron enrojecimiento y necrosis apical; las raíces fueron largas y abundantes”.